Imagine los obstáculos que una persona invidente afrontará si su percepción auditiva mengua a medida que envejece. Las personas que padecen discapacidades persistentes o trastornos crónicos encontrarán una singular serie de desafíos a medida que envejezcan. Pero eso no significa que no puedan envejecer manteniendo una calidad de vida suficiente y evitando exponerse a un mayor riesgo de sufrir accidentes. Al menos hay soluciones tecnológicas que se están desarrollando, y que en bastantes aspectos pasan por la robótica orientada a ayudar a personas en sus actividades cotidianas.
Si, como toda tecnología que llega a fabricarse en grandes cantidades, el coste económico de estos nuevos sistemas se reduce lo suficiente, la calidad de vida que pueden ofrecer no debería resultar inalcanzable para nadie, al menos en un entorno urbano y tecnificado.
En esto trabaja un grupo del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech), ubicado en la ciudad estadounidense de Atlanta.
El equipo de Charlie Kemp, Jon Sanford, Wendy Rogers y Tracy Mitzner realiza su labor de investigación y desarrollo en varios frentes. Uno de ellos es un proyecto de hardware y software de código abierto orientado a crear y perfeccionar robots de compañía y ayuda cotidiana en los menesteres domésticos, de aseo personal y demás a personas ancianas discapacitadas.
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